Domingo 21 de junio
Sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres (v. 7).
| La escritura de hoy: Efesios 6:1-8 | Xochitl Dixon escribe: |
Me esforcé para entrar en la tienda a comprar una tarjeta por el Día del Padre. Ya había perdonado a mi padre, tras haber procesado en oración las heridas que me había causado antes y después de irme de casa a los quince años. Lamentablemente, décadas después, aún no podía identificarme con las tarjetas que expresaban gratitud hacia «el mejor» de los padres. Desesperada por honrar a mi Padre celestial, me quedé allí y oré por mi padre terrenal.
Desde Adán y Caín, pasando por David y Absalón, y hasta mi padre y yo, el pecado ha causado conflictos y angustias generacionales. Aun así, Pablo alentó a los hijos a obedecer a sus padres «en el Señor […], porque esto es justo» (Efesios 6:1). Honrarlos es un mandamiento con promesa y recompensa (vv. 2-3). A su vez, los padres son llamados a criar a sus hijos para que conozcan y amen a Dios (v. 4). El pueblo de Dios está diseñado para servirse mutuamente «de corazón, […] como al Señor y no a los hombres» (vv. 6-7).
Sin importar cuál sea nuestra relación con nuestros padres, podemos agradecer a Dios por las personas que Él eligió usar para darnos vida, y orar para que experimenten una relación transformadora con Cristo. La oración que conduce a Jesús es un regalo de amor y honra que puede cambiar relaciones y vidas.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes honrar a Dios cuando una relación interpersonal es difícil? ¿Cómo orarás por alguien que está distanciado de ti?
Padre, muéstrame cómo honrarte en relaciones saludables y tensas.
Lunes 22 de junio
… no […] recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás (v. 10).
| La escritura de hoy: Levítico 19:1-10 | Karen Pimpo escribe: |
La comida después del funeral de mi tío abuelo incluyó carne asada, maíz y porotos, en honor a la hospitalidad que él y su esposa practicaron durante años. Cada domingo, ponían un gran trozo de carne con verduras en la olla eléctrica antes de ir a la iglesia, y después del servicio, invitaban a alguien a almorzar. A veces, un buen amigo; otras veces, un desconocido. Siempre se aseguraban de tener suficiente comida, y esas tardes estaban especialmente dedicadas a la hospitalidad.
Su hábito dominical requería una disposición hacia la generosidad. Los israelitas seguían un patrón similar. A través de Moisés, Dios les ordenó dejar una porción de su alimento «para el pobre y para el extranjero» (Levítico 19:10). Se les instruyó no segar hasta los bordes del campo, dejar lo que había caído y no volver a cosechar sus viñedos (vv. 9-10). Con esos métodos redentores, quienes no poseían tierras podían seguir trabajando para reunir alimento. Para el pueblo de Dios, no era un acto espontáneo y aislado; aunque esto también puede ser una hermosa bendición. Era una forma de vida.
A nuestro alrededor, hay oportunidades de mostrar el amor hospitalario de Jesús. Algunas no podemos anticiparlas; otras, sí. Con la ayuda de Dios, consideremos cómo podemos ser bondadosos hoy (v. 33).
Reflexiona y ora
¿En qué área te está llamando Dios a ser generoso? ¿Cómo puedes estar preparado para mostrar amor y bondad?
Jesús, ayúdame a estar preparado para mostrar tu amor.
Martes 23 de junio
Y Aarón y todos los hijos de Israel miraron a Moisés, y he aquí la piel de su rostro era resplandeciente… (v. 30).
| La escritura de hoy: Éxodo 34:29-35 | James Banks escribe: |
«¡Tiene cara de azúcar!», exclamó nuestra veterinaria mientras le hacía el chequeo anual a nuestro perro. «¿Cara de azúcar?», pregunté. «Es un término que se usa para los retrievers cuyos rostros se vuelven prematuramente blancos —respondió sonriendo—. Es solo una señal de la dulzura que llevan dentro».
Al reflexionar sobre eso más tarde, pensé en qué refleja mi rostro cuando otros me ven. ¿Perciben un destello de la «dulzura interior», el poder transformador del amor de Jesús en mi vida? La Biblia relata cuando Moisés descendió del monte Sinaí después de pasar días en la presencia de Dios: «no sabía Moisés que la piel de su rostro resplandecía, después que hubo hablado con Dios». Tal era así que el pueblo «[tuvo] miedo de acercarse a él» (Éxodo 34:29-30). Para no asustarlos, Moisés «puso un velo sobre su rostro» (v. 33).
Moisés hablaba literalmente con Dios «cara a cara» (33:11); un momento único en la Biblia. Pero las Escrituras también nos recuerdan que los que conocemos a Dios por medio de Cristo «somos transformados […] en la misma imagen» (2 Corintios 3:18). Su presencia en nuestro interior puede ser atractiva para los demás; una obra del amor de Dios. Quizá nuestros rostros no brillen como el de Moisés, pero al pasar tiempo con Él, se hará cada vez más evidente en nosotros.
Reflexiona y ora
¿Cómo se evidencia el amor de Dios en tu vida? ¿Cómo podrías compartirlo con otros hoy?
Padre, que mi rostro refleje tu amor.
Miércoles 24 de junio
… Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible (v. 26).
| La escritura de hoy: Mateo 19:23-26 | Katara Patton escribe: |
Me sentí sumamente inspirada luego de leer una novela histórica sobre Mary McLeod Bethune, fundadora de la Universidad Bethune-Cookman. Las historias sobre su determinación e interés por los demás me llevaron a leer más sobre ella. Se cuenta cómo, a principios del siglo xx, le «describió» los edificios de su escuela para jóvenes afroamericanas a un rico empresario. Pero cuando él visitó el «campus», encontró solo un edificio. Ella le había descrito su sueño, esperando que él invirtiera en la escuela. Su fe y visión trabajaron juntas para conseguir los fondos. Finalmente, su escuela es hoy una universidad.
Bethune afirmó: «Sin fe, nada es posible. Con ella, nada es imposible». Su frase es similar a lo que Jesús les dijo a los discípulos que preguntaban sobre la salvación. Intentaban imaginar cómo alguien podía «entrar […] en el reino de Dios» (Mateo 19:24). Querían saber: «¿Quién […] podrá ser salvo?» (v. 25). Jesús les compartió que la fe en Dios es el único camino, porque «para Dios todo es posible» (v. 26).
La fe está arraigada en la creencia en Dios y su poder. Nos impulsa a creer en la posibilidad de cosas que aún no vemos (ver Hebreos 11:1); como el sueño de una escuela para los desfavorecidos o un hogar eterno para los que aceptan a Cristo. Que Dios nos ayude a ver lo que Él ve.
Reflexiona y ora
¿Qué te cuesta creer? ¿Cómo te ayuda confiar en el poder de Dios?
Dios, confío en que puedes hacer lo imposible.
Jueves 25 de junio
… en ti el huérfano alcanzará misericordia (v. 3).
| La escritura de hoy: Oseas 14:1-7, 9 | Tom Felten escribe: |
El corazón compasivo de Mary Slessor la llevó a abrir sus brazos a los necesitados. La misionera escocesa, nacida en 1848, sirvió entre el pueblo de Okoyong en una tierra lejana. La superstición allí hacía creer que, cuando nacían gemelos, uno era bueno y el otro era hijo de un demonio. Esto solía llevar a que ambos fueran abandonados para morir de hambre u otros peligros. Reflejando el corazón amoroso de Dios, Mary ayudó a salvar a cientos de niños, ¡y adoptó a nueve como propios!
En sus palabras inspiradas a la rebelde nación de Israel, el profeta Oseas ofrece un atisbo del corazón compasivo de Dios hacia los niños. Dijo: «en ti el huérfano alcanzará misericordia» (14:3). Declaró que Dios cuida a los suyos y los «[amaría] de pura gracia» (v. 4). Pero ellos debían dejar su rebeldía y abrazar los caminos del Señor. Se les instruyó abandonar los dioses paganos y volverse al Dios verdadero, quien se ocupa de los más indefensos: los huérfanos. Y si regresaban a Él, hallarían perdón de parte de Aquel que los «[aceptaría] con benevolencia» (vv. 1-2).
Al abrir nuestros brazos a quienes nos rodean, incluidos los niños en riesgo, reflejamos el amor de Dios. Abracemos su corazón compasivo y, con su ayuda, extendamos su cuidado a los necesitados.
Reflexiona y ora
¿Cómo el ejemplo del Dios de amor te ha llevado a ocuparte de los necesitados? ¿Cómo te alienta saber que, en Él, «el huérfano alcanzará misericordia»?
Dios, abre mi corazón y mis brazos a los necesitados.
Viernes 26 de junio
… ¿Y quién es mi prójimo? (v. 29).
| La escritura de hoy: Lucas 10:30-37 | Alyson Kieda escribe: |
Una anciana quedó inconsciente sobre una acera caliente tras una terrible caída. Varios se detuvieron para ayudar: uno llamó al 911, otro colocó un abrigo bajo su cabeza, otros pusieron toallas bajo sus brazos, e incluso otro sostuvo un paraguas sobre ella hasta que llegó la ambulancia. Quien publicó el video escribió que fue una escena sumamente conmovedora porque los que se detuvieron para ayudar eran de distintas edades y etnias.
Cuando un experto en la ley de Dios le preguntó a Jesús quién era su prójimo (Lucas 10:29) —es decir, a quién debía mostrar amor—, Él contó la historia de un hombre al que unos ladrones habían golpeado gravemente y que yacía casi muerto junto al camino (vv. 30-31). Un sacerdote y luego un levita se acercaron, pero ambos pasaron de largo. Finalmente, un samaritano se detuvo para ayudar. Lo inusual era que judíos y samaritanos se despreciaban entre sí. Sin embargo, fue el samaritano quien se detuvo y «se compadeció» del hombre (v. 33 rvc).
Después de relatar esta parábola, Jesús preguntó quién había sido el prójimo del hombre caído. El experto en la ley respondió: «El que usó de misericordia con él» (v. 37). Jesús le dijo, y nos dice: «Ve, y haz tú lo mismo».
Que Dios nos ayude a ver que todos son nuestros prójimos, creados por Él y dignos de nuestra ayuda.
Reflexiona y ora
¿Hacia quién te resulta difícil ser un buen prójimo? ¿Cómo muestra Jesús lo que significa ser un prójimo que ama a los demás?
Dios, ayúdame a amar a todos.
Sábado 27 de junio
Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten (v. 17)
| La escritura de hoy: Colosenses 1:15-23 | Mike Wittmer escribe: |
Los árboles en climas fríos se preparan para el invierno mediante un proceso llamado «aclimatación». El agua drena de las células para que no se congelen, se expandan y rompan el árbol. El agua que queda entre las células es tan pura que los cristales de hielo no pueden adherirse. Los árboles se endurecen en la misma época cada año conforme al calendario fijo de acortamiento de los días. No arriesgan su vida por el clima, que puede ser inusualmente templado. Confían en el sol, su única certeza.
El Hijo que hizo el sol es aún más confiable. Él es «la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Porque en él fueron creadas todas las cosas», y «todas las cosas en él subsisten» (Colosenses 1:15-17). ¿Quién les dice a los árboles cuándo aclimatarse cada año? El mismo Hijo que hace que el sol se levante cada mañana y se acueste cada noche, mueve las mareas con la luna, hace girar electrones en cada célula, bombea tu corazón e infla tus pulmones, y te sostiene cuando tu alma está rota.
Lo que mantiene unido el mundo no es una fuerza dentro de la naturaleza, sino una Persona fuera de ella. La que entró en el mundo para «reconciliar consigo todas las cosas», incluido tú (v. 20). En este mundo impredecible, tienes una certeza: Jesús te presentará «[santo] y sin mancha delante de él» (v. 22).
Reflexiona y ora
¿Qué te asusta? ¿Cómo el poder de Jesús sobre el mundo te alienta a orar y a descansar en Él?
Jesús, confío en ti.
Domingo 28 de junio
¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca (v. 103).
| La escritura de hoy: Salmo 119:97-104 | Arthur Jackson escribe: |
Si quieres hacer sonreír a Jaime, pregúntale por sus abejas. Es apicultor. Aunque nuestras reuniones en su casa no son sobre abejas, no es raro que las lecciones de «apicultura» sean una parte estimulante de nuestras conversaciones. Pero aún mejor que hablar de abejas es el sabor fresco y dulce de la miel dorada que producen sus abejas. ¡Mmm, mmm, deliciosa!
En el Salmo 119:103, el salmista exclama: «¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca». Un examen más detallado de los versículos 97 a 104 revela que la comparación con la dulzura de la miel es solo una de varias frases que el escritor utiliza para resaltar el valor supremo de las Escrituras: «Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus mandamientos, porque siempre están conmigo. Más que todos mis enseñadores he entendido, porque tus testimonios son mi meditación. Más que los viejos he entendido, porque he guardado tus mandamientos» (vv. 98-100). En resumen, abrazar de todo corazón lo que Dios ha revelado a través de su Palabra nos posiciona para vivir bien en este mundo.
De manera similar, los seguidores de Jesús, el Verbo viviente (ver Juan 1:1-14), reciben poder del Espíritu Santo para vivir honrando a Dios y cumpliendo sus propósitos.
Reflexiona y ora
¿Cómo puedes saborear mejor las palabras escritas de la Biblia? ¿Qué experiencia ha sido particularmente dulce en tu andar con Jesús?
Jesús, he visto y saboreado que tú y las Escrituras son buenos. Quiero amarte más y más.